SOLO EXPOSICION: Al recorrer el largo poema de María Ingrid, al que nos introduce con esta fórmula mágica: “Erase una vez Marruecos”, tenemos la impresión que nos va a invitar a un mundo maravilloso de hadas consagrado por el arte y la literatura orientalistas. Contribuye a esta sensación inicial una serie de motivos de las mil y una noches diseminados a lo largo del poema como “Sherajad”, “Ali Baba”, “Aladino”, “Alfombra mágica”... A ello hay que añadir otros motivos inspirados de la mitología griega sobre todo la Odisea, como la presencia de los “gigantes”, “atlantes” y “mujeres de dedos finos” que “trenzan lágrimas” fieles al amor del “aguatero” de Marrakech como la Penélope de Ítaca esperando a Ulises.